La tiranía de lo auténtico y la unidimensionalidad

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-Las apariencias esconden la verdad, si bien puede haber indicios superficiales (frenología)

-Funciona como fuente de titilación moral (en base a la presión opróbica que lleva lo profundo a confundirse con lo deshonesto):

 

Confusión básica:

-Lo profundo EQUIVALE A la deshonestidad: toda apariencia que se percibe como un intento de esconder lo profundo, puede también interpretarse (en este contexto cultural) como un esfuerzo por maquillar la improbidad escondida.

-Supone, entonces, una confusión entre, en principio, un término solo espacial, con otro moral.

-La posición de seguridad, entonces y en un sentido social (frente a la presión opróbica), es NO TENER PROFUNIDAD ALGUNA, para así ponerse a salvo de todo riesgo en cuanto sospecha por parte de los demás.

 

De tal manera que la tiranía de la autenticidad (que Richard Sennett llamó ideología de la intimidad psíquica) supone en sí misma una unidimensionalidad impuesta, que se basa ante todo en la tendencia cognitiva humana a hacer asociaciones fáciles e inmediatas a nivel probablemente de imaginería, pero sin pensar más profunda y causalmente en las mismas; y esto a buen seguro que se debe al carácter hedonista de nuestro proceder vital que acaba en verdad guareciéndose en el experimentar mismo de fuertes improntas morales, y sin que tenga necesariamente que haber vínculo moral alguno con el individuo, sino solo la sugerencia del mismo (o sea, se trata de una forma sutil y funcional de histeria o hype) Por último, parecería lógico, entonces, que los contextos sedentarios fueran sirviéndose en el tiempo de esta fuente de vivificación sensorio-moral como intensa titilación que dichos contextos tienen, inexorablemente, a su disposición estructural.

Causalidad1

 

 

Entonces, habrá de preguntarse por una relación cada vez más estrecha entre el desarrollo sedentario y este fenómeno, tal como lo documenta Ricard Sennett (en El fin del hombre publico, 1974). ¿Y qué sería más exactamente la causa de esta necesidad de buscar cada vez más excitación en el propio drama opróbico de la fisiología individual e íntima, frente a otras épocas históricas previas menos tecnificadas y que no muestran nada parecido a este grado de reducción del pisque nuestro?

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Marcuse, H. One-Dimensional Man (1964)

Sennett, R. The Decline of Public Man (1974)