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Mecanismos de compensación fisiosemiótica de los que dependen los contextos antropológicos sedentarios.

 

 

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Siempre las almas grandas,

queriéndose onrrar,

fazen en sus demandas

a los cuerpos lazrar:

 

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por conplir sus talantes,

non los dexan folgar;

fázenlos viandantes

de logar en logar…

(Sem Tob Glosas de Sabiduría o proverbios morales y otras rimas)

 

 

Inferencia:

Los seres humanos sedentarios viven en su proyección fisiológica respecto entidades lógicos-conceptuales de una forma críptica (esto es, no racionalmente comprendida) en contra de las circunstancias geográficas básicamente fijas de los contextos sedentarios, lo que viene a constituir asimismo una forma de acomodación de la fisiosensorialidad base nuestra, de origen socio-genético y pre-agrario, al contexto históricamente posterior de asentamientos humanos agrícolas.

 

http://www.letraslibres.com/mexico/revista/sacrificio-humano-mito-y-poder-entre-los-mexicas 

Los sacrificios humanos de los pueblos del Mexico antiguo (y tal como plantea Guilhem Oliver, 31enero 2010) pueden conceptualizarse igualmente como una forma de vivificar fisiosensonsorialmente la experiencia sedentaria y agrícola mediante un estímulo contemplativo empero estructuralmente sostenible, en sustitución de otras formas de violencia desbocada y más peligrosa a una mayor escala demográfica. En este caso, las lógicas religiosas que describe Oliver permiten social y funcionalmente tal tonificación fisiosensorial en cuanto presentación socialmente congruente -a disposición por tanto de la individualidad antropológica como lógica culturalmente racional-, pero que surte sobre todo un efecto de satisfacción y sustento de la necesidad de ejercicio fisiológicamente sensorial de nuestra propia naturaleza físico-evolutiva, y que la congruencia social histórica ignora completamente, claro está.

Con lo que la congruencia social en cuanto lógica religiosa enmascara una función más profunda y de otro nivel o plano, que es el sostenimiento de la integridad grupal precisamente en la tonificación fisiológica individual, empero de una forma estructuralmente sostenible y que, como lógica colectivamente comprendida, puede solo considerarse un pretexto subordinado a un fin, en realidad, técnico-estructural.

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(Véase Elias Canetti y su capitulo sobre los cazadores de cabezas humanas que son también básicamente sedentarios, aunque no muestran una agricultura comparable con los mexicas, que articulan la existencia del grupo en torno a los fetiches y las ceremonias que tienen que ver con ellos (los cráneos humanos del enemigo tratados y empequeñecidos); que mientras sustituye la vivificación misma de la guerra frente a sus enemigos (cosa estructuralmente importante) es también y en sí mismo una forma de reafirmación participativa y fisiosenorial del grupo mediante la tonificación individual. Lo que implica que mientras la guerra es crucial para la vida e identidad del grupo, se ha desarrollado otra actividad fisiológica que sirve el mismo fin. Y esto muy parecido a los patos, dicho sea de paso, de Konrad Lorenz, quien postula un verdadero sustento fisiológico que obtienen los animales a partir la experiencia social vigorizada de sus propios contextos fisiológicos intra-grupales y ritualizados; una excitación que experimentan las aves que crea una dependencia fisiológica-física después y a lo largo de sus vidas individuales, y  que el autor afirma que se aproxima en mucho a una forma de identidad, aunque no exactamente cognitiva…)

Apuntes posteriores sobre artículo de Oliver: Un gusto por una imaginería de poder, dominio y sometimiento como estrato más primario que se regaba a través del espectáculo vicario de la destrucción de otros cuerpos humanos, para luego sociorracionalizarlo todo a través de su semiótica culturalmente particular. Modelo alimentario, de nuevo, que se cohesiona a través de una lógica narrativa cosabida posterior mientras que su realidad profunda es la vivificación metabólica -una visceralidad límbica- en sí misma; porque el espectaulo del poder como dominio reconforta porque prepara una nueva estabilidad a partir del orden que impone; esto lo debemos de entender visceralmente a través de la viencia del espectáculo de la violencia y hasta el día de hoy, pues constitiuye el corzazon secreto de lo sedentario y desde su comprensión límbica frente a lo cortical.

 

El Cristianismo

Si lo abordamos desde el mismo argumento de un plano estructural de preservación del grupo, frente a la fisiosensorialidad individual producto de la evolución humana previa a la agricultura, el cristianismo puede describirse en su conjunto como un cuerpo de  premisas lógicas y socialmente congruentes cuyo principal fin y meta es mantener al centro del edificio cultural la realidad física del ser y del estar humanos, que de nuevo se enmascara bajo distintas lógicas y dicotomías que solo en apariencia pudieran considerarse que se desdicen de este fin técnico ya mencionado:

Pues el cristianismo incorpora a su seno la individualidad fisiocorpórea mediante el dilema moral y en el abrazar individual de la fe, que asienta todo lo que sigue en cuanto elaboración cultural sobre una base aparente de libertad al menos fisiológica; libertad que es solo posible, claro está, como definición y límite pero que como mecanismo funda toda su efectividad en el arrojo fisiológico individual, y nunca de ningún otro fuente u origen.

Y la limitación fisiológica, que es conceptual y por tanto socialmente congruente-esto es, disponible de nuevo para la individualidad antropológica-no lo es jamás en contra de esta misma realidad fisiocorporal humana, aunque para ello necesariamente ha de postular varios principios conceptuales, siendo la más importante el perdón como basamento de esta gran artimaña antropológica que busca conciliar los dos planos de los grupos humanos, la fisiológica individual, junto con -al mismo tiempo que frente a- la circunstancias socio-genéticas inexorables de nuestra existir únicamente factible en grupos.

Pero entre tal arsenal conceptual respecto la congruencia social cristiana está quizá al más asombroso instrumento histórico de reconciliación estructural antropológica, entre la fisosensorialidad nuestra individual, viva y palpitante de un perenne presente, frente al hecho incuestionable del grupo, que es la presentación fisioestética y conceptual que hace el cristianismo del autocontrol personal y el no responder a la violencia con violencia como una forma de poder individual, que no debilidad.

 

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Canetti, Elias: Masse und Macht

Lorenz, Konrad: On Agression