La figura del héroe y la homeostasis sensoriomoral humana

Edward Snowden

1)Los grupos se sostiene sobre el bucle que se establece entre la vivificación sensoriometabólica y la reconstitución sociorracional.

2)Pero la reconstitución sociorracional es siempre un contexto histórico y un locus cultural determinado, y por tanto también debe considerarse una forma de definición particular de lo fisiocorpóreo, un definir que es también de alguna manera un excluir respecto de la espontaneidad original de la experiencia fisiocorpórea. Y por tanto al quedarse de esta manera asignados los recursos fisiológicos disponibles en aras de una definición sociorracional ya consabida, el fondo moral-racional original de los individuos queda desplazado y en la periferia de lo que es la centralidad cultural y sociorracional ya consitituida, a la espera de lo que a partir de entonces será su función rectora digamos a distancia, la de servir como límite moral y guardián respecto a los vaivenes en el tiempo de la centralidad cultural ya establecida.

3)Pero la posición periférica es también una posición vulnerable a los excesos autoritarios de parte del poder rector de la centralidad cultural y su particular sociorracionalidad, pues si la libertad base de carácter corporal-fisiológico de los individuos (por cuanto sean libres al menos en su subjetividad psíquica) no se respecta, esta función rectora por parte de la moralidad corpórea desplazada no puede ejercitarse de forma más efectiva.

4)Por eso, y parece en todas las culturas de formal universal, los héroes son tan importantes (los de todo tipo: los bélicos, los astutos y los -o las- audaces) pues en cuanto figuras que surgen desafiantes, respecto toda situación ya consabida posible, encaran esta función rectora y de guardián frente a los límites tolerables en el decurso vital de, en realidad, el grupo cultural. Y, acorde con eso, nuestra propia percepción está agudamente sensible al perfil de héroe que, en cualquier sentido de coraje comparativo, se sobresale respecto a los demás.

5)De hecho somos tan propensos a identificar el héroe que es un punto delicado respecto a todo poder político o cultural ya establecido, pues es como si al poder consabido se le pudiera atacar precisamente en esta sensibilidad corpóreo-moral que habita la sensorialidad humana universal del perceptor, pues claramente existe un límite en el nivel y ferocidad de la violencia ejercida contra otros que la homeostasis sensoriomoral humano no puede asimilar sin alterarse; y que en el sobrevenido rechazo visceral, se erige una línea roja más allá de la cual el poder de la rección política se convierte en terror, y por tanto, en el enemigo ella misma a batir desde la óptica del súbdito psíquico-moral.